EXPROPIACIÓN PETROLERA

EXPROPIACIÓN PETROLERA

Por: Daniela Alcántara Vega

5° Cuatrimestre

 

La Expropiación Petrolera de México fue un acto por medio del cual se nacionalizó toda la industria petrolera de nuestro país. Es indispensable mencionar que la historia del petróleo en México ha estado unido a una constante pugna entre el Estado y las empresas extranjeras por el control de los hidrocarburos.

“Es preciso que todos los sectores de la nación se revistan de un franco optimismo y que cada uno de los ciudadanos, ya en sus trabajos agrícolas, industriales y comerciales, de transportes, etc., desarrollen a partir de este momento una mayor actividad para crear nuevos recursos que vengan a revelar cómo el espíritu de nuestro pueblo es capaz de salvar la economía del país por el propio esfuerzo de sus ciudadanos.”

Lázaro Cárdenas

Mensaje a la nación del presidente de la República con motivo de la expropiación petrolera.


Foto: https://noticieros.televisa.com/especiales/que-se-celebra-18-marzo-expropiacion-petrolera/

 

Fue un viernes 18 de marzo, por la noche, en este día de 1938, cuando el presidente Lázaro Cárdenas pronunció un mensaje a la nación a través de una emisión radiofónica. ¿Lo singular del solemne anuncio? La expropiación legal de los bienes de las 17 empresas petroleras que operaban en México, la gran mayoría de éstas, de origen estadounidense y europeo.

Es tan importante porque por fin se pudo validar el artículo 27, tarea pendiente desde la promulgación de la Constitución Política de 1917. Con la expulsión del capital extranjero, que tanto se había burlado de la soberanía nacional, explotando a los obreros y sometiéndolos a condiciones deplorables de trabajo, el general Cárdenas nacionalizaba la industria petrolera y le atribuía a la nación “el dominio directo de todos los minerales o substancias” del subsuelo, abriendo el camino a la creación de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Las consecuencias internacionales fueron que los administradores y técnicos extranjeros empacaron sus maletas y se marcharon. Prácticamente de la noche a la mañana, el proletariado quedó al mando de la industria. Pero los accionistas de las empresas expropiadas, así como sus directivos, no estuvieron tan dispuestos a claudicar. Con el apoyo de los gobiernos de Reino Unido y Países Bajos, las petroleras buscaron y negociaron la forma de reclamar sus bienes o, al menos, conseguir una indemnización generosa. La Secretaria de Relaciones Exteriores pudo llegar a un acuerdo con las naciones europeas, no obstante, el daño a las relaciones diplomáticas.

El problema principal para el gobierno mexicano vino de Estados Unidos. Las empresas norteamericanas orquestaron otra campaña de desprestigio en la que llamaron a un boicot del crudo mexicano, optando en su lugar por las importaciones venezolanas. El Departamento de Estado defendió los intereses de la iniciativa privada y exigió el pago inmediato de una indemnización que tomara en cuenta el valor de los mantos petrolíferos. Afortunadamente, tanto el embajador en México Josephus Daniels, como el presidente Franklin D. Roosevelt, juzgaron que era mejor política poner en segundo plano los intereses económicos de las empresas ante el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas con México. Ya en 1939, la amenaza del fascismo europeo era el foco principal de la política exterior estadounidense y tener a un vecino enojado al sur de la frontera no era buena estrategia.

 

¿CÓMO SE HA CONMEMORADO ESTA FECHA EN EL PAÍS?

La expropiación petrolera es recordada como uno de los grandes logros sociales del siglo pasado y el capítulo que cierra la historia de la Revolución Mexicana. Su legado queda evidenciado por los numerosos monumentos que se levantan por todo el país, así como en las diversas calles, avenidas, estaciones, parques, deportivos, escuelas y demás que llevan el nombre del general Cárdenas o la fecha que marcó el anuncio de la expropiación. En 1946, Pemex renombró la refinería que operaba la empresa subsidiaria El Águila en el Distrito Federal como “18 de marzo”. En 1956 se inauguró la refinería “Lázaro Cárdenas del Río” en Minatitlán, Jalisco. Por muchos años, el rostro de Cárdenas y la historia de la nacionalización de la industria adornaron el billete de 10 mil pesos (y más tarde, 10 nuevos pesos).



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